confesiones

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    No se si habéis visto las figuras de acción de Evangelion, así que os diré que están muy bien. Aunque no te gusten los comics o las películas las figuras te dejarán impresionado.

     Nuestra historia comienza cuando llegan a la tienda tres figuras de Eva 01 y dos de Eva 02. Cada una cuesta 3500. Una Eva 02 está reservada por un chico, fan de Evangelion, y yo se la guardo, el resto las pongo a la venta. No ha pasado una hora cuando llega un amigo que se lleva una de cada. Muy contento se deja las pelas y seguimos hablando un buen rato. Mientras la tienda se llena de clientes.

     Si vuestras matemáticas no os fallan os dirán que solo quedan dos Eva 01 y ninguna Eva 02 ¿verdad?.

     Entra una persona en la tienda y emitiendo un grito de sorpresa se abalanza sobre la Eva 01, no la suelta. Me pregunta si tenemos el resto de figuras de acción de Evangelion. Yo le respondo que esta es la única que me queda pero que si quiere ver a Eva 02 le puedo enseñar una que tengo reservada para un cliente. Por supuesto que la quiere ver, incluso noto como su babilla desciende por su barbilla. Se la enseño y él alucina, pregunta si traeremos más, pero yo no lo sé. Sin más, el chico paga su Eva 01 y buen montón de comics y se va de la tienda con una lagrimita por no haber conseguido a Eva 02.

     Este tipo de cosas pasan en la tienda día si y día también, pero lo que ocurrió al día siguiente pasa muy pocas veces...

     Efectivamente al día siguiente el mismo chico entra en la tienda, lentamente se acerca a mí, me saluda y me pregunta si puede ver otra vez la figura de Eva 02. Yo, muy cortés se la enseño. Mientras él está mirando a la figura me cuenta que no es de Madrid y que vive lejos, que donde el vive no van a llegar nunca estas figuras, casi noto una lágrima en sus ojos. Le digo que no quedan más y él sin soltar la figura me ofrece por ella 4000 pesetas (que deben de ser sus ahorros del verano). ¡Me están sobornando!, no me lo puedo creer, me están sobornando por una figura de Evangelion. Cuando trato de volver en mi, el chico me pregunta si tengo confianza con la persona a la que se lo he guardado. Yo, nada cortés le digo que no es una cuestión de confianza con la persona que se lo he guardado e intento arrancarle la figura de sus manos. Me repite que tiene 4000 pelas para mi en su bolsillo. Mi cara debe ser un libro abierto, porque el chico debe leer mi cabreo y decide que no lo vuelve a intentar y se va.

     Yo, mientras el chico se va, me pregunto que habría hecho si el chico me hubiera ofrecido más... Nooooo!