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REFLEXIÓN: hasta en los días libres ocurren las cosas más freaks.

     Nuestra historia comienza un Sábado que yo libraba. Decidí ir a casa de un amigo a pasar el día y bañarme en su piscina, aprovechar para escucharme algunos de sus compactos y jugarnos una partida a cualquier juego de tablero. Hasta aquí todo iba bien, me refiero a que yo me había bañado, había logrado ocultar unos cuantos compactos en mis bolsillos e incluso iba ganando la partida cuando... Suena el teléfono, lo coge mi amigo y me mira alucinando, ya que preguntan por mi. Yo sorprendido cojo el teléfono y oigo una voz que dice:

     - Hola, ¿han llegado mis comics americanos?.

     No se si habéis entendido la pregunta, la repito.

     - Hola, ¿han llegado mis comics americanos?.

     Ahora sí ¿verdad?. Bueno, pues ahora tenéis que imaginar mi cara descompuesta, mis ojos desorbitados y mi pulso a mil.

     Para ser sinceros creo que le dije que no y colgué muy deprisa, me tuve que volver a sentar, me dieron una tila y por supuesto perdí la partida que iba ganando. No se me fue de la cabeza en toda la tarde. Así que pensé y dije ¿cómo demonios ha podido este personaje encontrarme en la casa de un amigo? Increíble, los caminos del freakismo son inescrutables.

     Os lo cuento. Este tipo llamó a la tienda y preguntó por mi, yo no estaba, así que tuvo que inventarse una estrategia. Le dijo a mi compañero que tenía que hablar conmigo, mi compañero insistió en el hecho de que yo no estaba y que podría encontrarme en la tienda el Lunes. No contento con eso dijo que era muy importante, que tenía que hablar conmigo, ante esta declaración de peligro mi compañero le dijo que yo no estaba en casa, ya que había ido a casa de un amigo. Bueno, pues todavía no se como le sonsaco el teléfono de mi amigo, pero lo hizo...

     ¿Una persona puede llegar a ese grado de desesperación?, ¿habéis necesitado tanto vuestros tebeos alguna vez? .

     Vuestras respuestas, me gustaría verlas en el foro.